En los años ochenta, la familia formada por Jose María Punzón, Gumer Galán e hijos, naturales de Consuegra, en el corazón de La Mancha, se trasladan a la localidad madrileña de Chinchón, en busca de buenos pastos para su ganado. Se instalan en un caserío de una finca llamada “La Jara Baja”, donde elaboran el auténtico queso artesano puro de oveja, siguiendo la tradición familiar de más de cinco generaciones.